Cuadro exvoto Don Rodrigo de Pacheco

Mención especial, dentro de la Iglesia de San Juan Bautista, merece el cuadro exvoto de la Capilla de la Casa Pacheco (a la izquierda del altar mayor, del presbiterio), no solo por su valor artístico, sino, sobre todo, por la vinculación que el mismo posee con la tradición cervantina.

El cuadro exvoto de don Rodrigo de Pacheco está situado en la capilla de la Virgen de la Caridad de Illescas. Fue donado por el propio hidalgo don Rodrigo de Pacheco, y está fechado en 1601 (cuatro años antes de la aparición de la primera parte del Quijote). En él aparecen como orantes una dama y un caballero, cual personajes del Greco, autor que recordamos en otras muchas facetas del cuadro.

Posee el caballero ojos espantadizos y largos bigotes. Se trata del mismo D. Rodrigo, enterrado en una cripta situada al pie del cuadro, al cual la tradición argamasillesca identifica como el hidalgo de referencia que tomo D. Miguel de Cervantes para crear su personaje principal D. Quijote de La Mancha, ya que tanto la fecha, como el motivo de la enfermedad mental de este caballero, contribuyen a esta identificación.

La dama, Dña. Magdalena, hermana de D. Rodrigo de Pacheco.

Sobre el resto de los personajes: la Virgen de la Caridad de Illescas, Santo Niño en sus brazos y un coro de querubines escoltando la figura, el patriarca San José y el evangelista San Mateo.

El cuadro conserva al pie la siguiente inscripción:

“Apareció nuestra Señora a este caballero estando malo de una enfermedad gravísima desamparado de los médicos víspera de San Mateo año 1601, encomendándose a esta Señora y prometiéndole una lámpara de plata, llamándola día y noche de un gran dolor que tenía en el celebro de una gran frialdad que se le cuajo dentro”.

Los Pacheco de Argamasilla de Alba

Estudio de Pilar Serrano de Menchén

Entronque familiar de los Pacheco Avilés con el Marquesado de Villena, pues fue Mosén Juan Pacheco Avilés Ayala, casado con doña Catalina Alarcón Cabrera, los que se instalan en Argamasilla de Alba. Dicho matrimonio tuvo tres hijos: Fernando, Rodrigo y Diego, y cinco hijas: Aldonza, Ana, Magdalena, Catalina y Juana. Pero tan numerosa familia no era para los orgullosos hijodalgo locales digna de figurar entre las blasonadas de la localidad, por ello, y porque les pidieron la Ejecutoria de Hidalguía y no la tenían, los empadronaron en el libro de los que pagaban, es decir, el de los pecheros.

Este desdoro familiar ocasionó graves contratiempos dinerarios a Mosén Juan Pacheco en su paupérrima economía familiar, por lo que, ayudado de sus hermanos: don Rodrigo (soltero) y doña Catalina (viuda y sin hijos), se afanaron en sumar emolumentos para comprar en la Chancillería de Granada la Ejecutoría de Hidalguía; que no consiguieron fácilmente.

Mas no se exiliaron por ello los Pacheco en Argamasilla, sino que tuvieron relaciones fluidas con otras familias de las diferentes ramas del apellido, dispersadas por toda la geografía nacional por medio de adquisición de bienes y alianzas matrimoniales.

Esta relación la mantuvieron con su pariente, el ya nombrado don Fernando Pacheco de Toledo, personaje culto e intelectual del siglo XVI-XVII, hijo de los Marqueses de Villena, señor de Garganta la Olla, Comendador de Auñón y Berlinches y Caballero de la Orden de Calatrava, que llegó a ser embajador de España en la Santa Sede.

A través de dicho señor, y dado que los Pacheco poseían una casa en Toledo, concretamente en la Plazuela de Valdecaleros (no podemos olvidar que la madre de Mosén Juan era toledana y que unos parientes de los Pacheco gozaban el Mayorazgo de Carmena y otros el de Mazarambroz), estuvieron enterados, al igual que el propio Rey Felipe II (monarca que había visitado el Hospital donde se veneraba la Patrona de Illescas en alguno de sus viajes), de la fama alcanzada en esos años por los milagros atribuidos a dicha advocación por medio de su pariente.

Tan importante señor, en su tiempo de embajador en Roma, había adquirido una gran colección de reliquias, alrededor de 262, que fueron certificadas por los Papas: Clemente VIII y por Paulo V; posteriormente donadas por don Fernando Pacheco en su testamento a dicho Santuario junto a la fundación de dos capellanías y una importante colección de obras de arte.

Esta devoción marial, demostrada por personaje tan influyente, creemos que caló en la familia Pacheco de Argamasilla. Así al menos consta en la documentación; pues le dedican a la advocación illescana, no sólo la capilla nobiliaria, lado del evangelio de la Parroquia de San Juan Bautista de Argamasilla de Alba, sino la devoción y súplicas para la curación de don Rodrigo, ofreciéndole un cuadro y una lámpara de plata.

Pero además de lo anterior, la coincidencia marial con el cuadro se suma a la ermita y oratorio de los predios familiares, titulados Las Pachecas; ya que la imagen de bulto que presidía el altar de dicha capilla era  la Virgen de la Caridad de Illescas; asimismo en la portada de la Ejecutoria de Hidalguía, también hay una imagen (miniada) de dicha advocación; igualmente la capellanía fundada por don Fernando Pacheco en la parroquial de Argamasilla, obra que llevó a cabo su hermano don Rodrigo, llevaba anexa el rezo de una misa todos los viernes del año por el alma de don Fernando; pero además, ese oficio religioso tenía que celebrarse en el altar dedicado a la Virgen de la Caridad.

Se podrían pasar por alto este tema, si las fechas de estos sucesos no concordaran con las del posible milagro que se da a entender se produjo por intercesión de la Virgen y que dio lugar al cuadro exvoto, y se añadiera, que el deseo de don Rodrigo Pacheco, al igual que su pariente (aunque mucho más modesto), fue la de donar tan notable cuadro inserto en un retablo (desaparecido en la Guerra Civil de 1936), añadiendo el patronazgo de una Capilla, donde quería ser enterrado él y toda su familia, a la patrona de Illescas.

La Virgen de la Caridad. Obra de El Greco. Año 1603. Illescas.


Cuadro exvoto Don Rodrigo de Pacheco. Obra anónima. Año 1601. Argamasilla de Alba.

Relación, coincidencias y similitudes, del cuadro exvoto de Argamasilla de Alba con Illescas

Si todo lo anterior es curioso por las coincidencias, también nos lo resulta, que justamente en los años en los que se pinta el cuadro exvoto de don Rodrigo Pacheco (1600-1601) y se incluye en un retablo con otras pinturas, se está construyendo a Nuestra Señora de la Caridad (1588-1600) una nueva Capilla en Illescas (contigua al Hospital) con tribuna para los reyes. Un proyecto del famoso arquitecto de la catedral de Toledo, Nicolás de Vergara el Joven, inaugurado el 4 de junio de 1600.

Y tres años más tarde, entre 1603-1605, el Greco que curiosamente había vivido en unas casas propiedad del Marqués de Villena: herederos de don Juan Pacheco, familia que la conservaba sin habitarla, previo contrato firmado con los responsables del Patronato que regía el Hospital de la Virgen de la Caridad, procede a la realización de uno de sus más famosos retablos (ornamentaría el Altar Mayor). Cinco cuadros pintó el Greco (que ahora se pueden contemplar en el Prado)  en estas fechas para el Santuario. Entre los que decimos, pinta una Virgen de la Caridad majestuosa, vestida con una refulgente túnica rosa y manto azul, protegiendo a numerosos nobles toledanos en diferentes aptitudes de oración.

¿Viajaron hasta Toledo los Pacheco para encargar la pintura?¿Viajaron a Illescas?… ¿Pudo diseñarlo y pintarlo algún discípulo o seguidor del Greco?…  El misterio sobre el autor del cuadro siempre se ha cernido sobre dicha pintura. No obstante, es indudable que la composición de los personajes pintados en el lienzo y otros detalles nos acercan a la pintura grequiana.

Añadiremos para finalizar, que la fama de dicho cuadro y leyenda no es baladí por estar unida a otras coincidencias con la tradición cervantina de Argamasilla, y viene precedida del estudio de numerosos cervantistas; porque un buen número de ellos creen que fue don Rodrigo Pacheco el posible trasunto de don Quijote; ya que los rasgos del caballero del cuadro tienen mucho que ver con la descripción que hace Cervantes del personaje de la famosa novela; además hay una cierta analogía entre la leyenda que figura al pie de la pintura y la descripción del autor del Quijote sobre la locura del hidalgo «… del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio» (DQ, 1ª Parte, Cap. I), evidenciándose,  además, la coincidencia en la fecha del exvoto, año 1601, con la publicación de la primera parte de la magna obra del alcalaíno, 1605.

Asimismo es preciso anotar, sin obviar los versos con los que finaliza la primera parte de don Quijote, dedicados por el propio Cervantes a los Académicos de la Argamasilla, los datos que aporta un coetáneo como era  Alonso Fernández de Avellaneda con su Quijote apócrifo, o como quiere ahora la Real Academia Quijote falso, publicado en 1614, y dedicado al “Alcalde, Regidores y Hidalgos de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria feliz del hidalgo caballero don Quijote de la Mancha”, y no sólo dedica su libro a dicha villa, sino que, en dos ocasiones, especifica que la localidad “es la que está junto al Toboso”; afirmación no desmentida en la II parte del Quijote por Cervantes; así como tampoco desmiente las numerosas veces que los personajes hablan de “Argamasilla de la Mancha”; más otros datos insertos en el texto de Avellaneda sobre nuestra localidad.

 


Exvoto: en la religión católica, don u ofrenda, como una muleta, una mortaja, una figura de cera, cabellos, tablillas, cuadros, etc., que los fieles dedican a Dios, a la Virgen o a los santos en señal y recuerdo de un beneficio o milagro recibido, y que se cuelgan en los muros o en la techumbre de los templos.