Pósito La Tercia

Los pósitos son una institución fundada en la Baja Edad Media. Su principal actividad era la subvención del pan en años de carestía con el objetivo de garantizar su precio, así como el panadeo entre caminantes y pobres. A estas funciones se suma, a partir del s. XVII, la de préstamo de trigo o dinero entre los agricultores. Su máximo esplendor se produce a lo largo del s. XVIII, produciéndose su total desaparición a finales del s. XX.

Los pósitos podían tener un origen público o privado. Este en el que nos encontramos, conocido como Pósito de la Tercia, es de origen privado. Al parecer, fue creado por doña Ana de Mondéjar, vecina de la localidad, con una dotación de 800 fanegas.

Estuvo en uso hasta principios del s. XX y es muy probable que fuera alquilado como pósito municipal, al carecer la villa de edificio propio para ello hasta bien entrado el s. XVIII.

El Pósito de la Tercia es un edificio rectangular realizado en mampostería. Presenta las esquinas reforzadas con sillares de travertino, dos plantas y techumbre con viguería de madera a cuatro aguas. Las jambas de las ventanas y de las puertas están realizadas en sillares igualmente de travertino.

En la planta inferior presenta dos estancias rectangulares cubiertas con bóveda de aristas y en la superior un único espacio diáfano.

 El suelo original era de barro cocido y las paredes se encontraban encaladas.

Por ley, inicialmente el edificio estaba exento; ningún otro edificio podía estar adosado a él. Esto era así para facilitar su ventilación, evitar el riesgo de incendio e impedir posibles robos. Asimismo, el edificio se encuentra en alto por la necesidad de aislarlo frente a la humedad del subsuelo de la zona.

Los trabajos de rehabilitación del Pósito, finalizados en 2011, han permitido documentar la existencia de varios conjuntos de grafitis en las paredes del edificio, ocultos bajo las sucesivas capas de cal y realizados con las técnicas del grabado y pintura. Su temática es variada, con presencia de elementos cruciformes, epigráficos, antropomorfos, zoomorfos, geométricos…, así como elementos de conteo. Entre los grafitis documentados, destaca por su interés, el conjunto de cruciformes formado por cruces potenzadas. En general, a este tipo de representaciones se le atribuye una funcionalidad mágico-religiosa, que en este caso puede estar asociada a un intento de proteger el grano guardado en su interior.

En la sala izquierda de la planta baja podremos contemplar la reproducción de algunos de estos grafitis, así como varios paneles gráficos explicativos sobre la historia y funciones de los pósitos.

También en la planta baja, en la sala de la derecha, se nos presentan diversos paneles y elementos explicativos de la tradición cervantina de Argamasilla de Alba. Entre los que caben destacar una reproducción del cuadro ex voto de don Rodrigo de Pacheco, cuyo original podemos visitar en la iglesia de San Juan Bautista.

También resulta de gran interés la reproducción de la Carta Geográfica de los Viages de Don Quixote y Sitios de sus aventuras, mapa original de 1798 realizado por el dibujante Manuel Antonio Rodríguez según las observaciones históricas de  Juan Antonio Pellicer, bibliotecario del rey y miembro de la Real Academia de la Historia. Este mapa ilustra la edición del Quijote de Gabriel de Sancha (1797-1798). Y en él, Pellicer señala las tres salidas que hizo el ingenioso hidalgo. Todas ellas parten inequívocamente de Argamasilla de Alba, «patria de Don Quixote», tal como consta textualmente en la leyenda del mapa.

Por último, la planta alta del edificio está íntegramente dedicada a sala de exposiciones, y contiene una muestra permanente de los certámenes de artes plásticas convocados entre 1997 y 2007 por la Asociación de los Académicos de la Argamasilla. Se trata de una interesante colección de obras mayoritariamente pictóricas con la firma de reconocidos artistas.